Escribe: Fernando Echeverría M.
En nuestro país en los años 90´comenzaron a operar las concesiones de Obras Públicas , quizás inspiradas en la privatización de servicios en Estados Unidos y Reino Unido. En Chile a 33 años de esta operación se han logrado desplegar por gran parte del territorio con una duración de hasta 40 años con una variante continua en su operación que hace que las condiciones cambien y junto con ello generando la molestia de los usuarios, ya que subsiste que los usuarios son mirados como consumidores a través del uso y pago de los servicios y en muchos casos sin participación relevante en las obras y si hay algún tipo de consulta, al final no es tomada en cuenta ya que el Estado omnisciente actúa en representación de las ciudadanía para definir y acordar la calidad de los servicios, que encarga en construcción y operación a un privado, que cobra por uso y hace que el sistema tenga viabilidad financiera.
El estallido social, marcó un antes y un después de las las concesiones de obras públicas… la destrucción de algunas infraestructuras reflejó un juicio ciudadano, que, sin dejar de ser un delito, dejó de manifiesto mucha insatisfacción por el funcionamiento actual.
Recordemos que antes de eso hubo otras manifestaciones de campañas como “No + Tag” y los reclamos a las largas filas en los peajes de autopistas interurbanos en episodios de congestión. Al poseer un mecanismo de renegociación, estos problemas, han sido manejados por la autoridad, sin tener claridad meridiana respecto a la eficiencia económica de los cambios de contrato, la duda que persiste es como este tipo de concesiones se puede mejorar y permite repensar el acto de concesionar en Chile.
VAMOS A LO NUESTRO
De muestra un Botón. Para el apagón nacional, quedó de manifiesto que el sistema es frio y matemático, ya que a pesar del taco kilométrico en el peaje entre Collipulli y Temuco, la concesionaria no levantó las barreras generando gran malestar en automovilistas que a esa hora transitaban de norte a sur por la 5 Sur.
Por su parte en la construcción de la doble vía Nahuelbuta, las obras han sido algo así como un parto con fórceps, en donde la empresa tiene un muy buen sí, pero que en la práctica soluciona a medias las demandas de la ciudadanía con un inspector fiscal que no tiene poder de reacción o si la tiene es poco resolutivo.
En esta ruta (Nahuelbuta) hay problemas serios y a pesar de su avance que según la ministra del ramo dijo en Angol que estaría lista en Enero de este año, antes de su puesta en marcha los angustiados usuarios ya están hablando de un peaje…el más caro de Chile.
Finalmente antes que la sangre llegue al río, sería saludable que los alcaldes: Enrique Neira (Angol); Claudio Musre (Renaico) y Alfredo Peña (Negrete), se reúnan para golpear la mesa a donde corresponda y corregir esta nebulosa que esta ocasionando estragos.









